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Jonatan Almeira

“El puesto de arquera es el más injusto, sos el héroe o el villano”

Yazmín Capitanio es arquera del primer equipo A de Universitario La Plata. Se inició en el hockey en el club Everton de La Plata, pasó por Estudiantes de La Plata y hoy defiende el arco de la U. Además de ser jugadora es entrenadora de dos categorías menores en el club Brandsen. Repasamos sus inicios y su gran presente en una entrevista exclusiva donde dejó plasmado su pensamiento y sus deseos.  

– ¿Cuándo nació tu pasión por el hockey? ¿Alguien de tu familia también lo juega?

– Arranqué a jugar por una amiga. Conocía el deporte pero nunca me llamó la atención. Siempre me tiré más para el lado del básquet, del patín, entre otros deportes. En casa no son muy deportistas, sólo mis hermanos jugaron al fútbol de chicos, así que mi amiga Marianela Hernandez fue la que me incentivó a empezar a jugar.

– ¿Por qué elegiste el puesto de arquera? ¿Probaste en otros puestos?

– Empecé jugando de delantera, en ese puesto estuve unos 2 o 3 meses. La arquera de mi equipo de ese entonces no podía ir a jugar él sábado así que los entrenadores de ese entonces, Adriana Fernández  y Javier Fernández , nos consultaron quién se animaba a atajar y como yo era nueva e influía menos en el equipo me ofrecí. Así que me entrenaron esa semana explicándome lo básico y el sábado entre directo al arco. Luego la arquera del equipo quiso dejar de atajar, Javier estaba conforme conmigo en el arco y esa confianza también me motivo a seguir en el puesto. Se podría decir que él “misio” (Javier Fernández ) fue quién me descubrió.

– ¿Dónde diste tus primeros pasos?

– Mi primer club fue Everton (La Plata). Jugábamos en la liga Cuenca del Salado. Arranqué en el 2010, en sexta, con Javier Fernández y Adriana Fernández como entrenadores. Atajé un tiempo en la sexta y el entrenador de intermedia y primera, Germán Sánchez, me llamaba para jugar en intermedia también. Al año siguiente empecé a jugar en intermedia y primera, ya que no había quinta. Ese año con la primera jugamos la final contra Progreso de Brandsen, pero no se nos dio. En dos ocasiones integré el plantel del seleccionado de la Cuenca, viajamos a Monte Hermoso y a Tandil. Luego, en él 2013 decidí buscar mi crecimiento por otro lado y me fui a probar suerte a Estudiantes de La Plata, club del cual soy hincha y donde siempre soñé jugar.

– ¿Cómo es el puesto de arquera? ¿Es el más complicado?

– El puesto de arquera no sé si es el más complicado, pero si es el más injusto. Estás al limite, siempre es a todo o nada. O sos el héroe o sos el villano. Un error nuestro significa un gol, y a veces uno no se lo perdona. Tenes que ser muy autocrítico y tener la cabeza arriba siempre, si tus compañeras te notan abajo les das inseguridad y creo que es la falla más grande de un arquero. Por más que te caigas, siempre hay que mostrar fortaleza y seguridad al equipo.

– ¿Cómo son tus entrenamientos?

– La parte física siempre la hago con mis compañeras. La parte de palo siempre es influenciada por el DT de turno, ya que por lo general los entrenamientos son planteados para los jugadores y si toca entrenamientos defensivos tenes que convertirlo para que te sume a tu puesto. Por eso tenemos nuestro entrenamiento de arqueros. Es fundamental. Trabajamos mucho la reacción, las velocidades a corta distancia, los achiques, el adelantarnos a la jugada. Los movimientos son muy distintos a los del jugador, pero tenemos nuestras técnicas.

– ¿Quién o quienes son tus referentes?

– Yo creo que cuando uno habla de referente no está bien idealizar al jugador de selección. Creo que referentes son los que vos ves a diario, que la luchan a puro pulmón. En Everton admiré mucho a Adriana Fernández, que fue mi entrenadora y es una jugadora única. Pude compartir cancha con ella, y de todas las que vi jugar es la mejor. Una frialdad a la hora de elegir que no vi en otra. Es de esas minas que nacieron con el palo en la mano y que te inspiran a ser mejor. No te podías achicar si jugabas con ella, tenías que estar a la altura. En Everton también estaba Cecilia Ahedo, de esas jugadoras habilidosas que son todo garra y corazón. Un toro. Siempre aparecía por todos lados, si le daban la bocha ya sabias que algo bueno pasaba. Es toda la delantera que no quiero tener enfrente. En el Pincha, admiré mucho a mi compañera de arco, a Cecilia Abaca. Fue fundamental para mi adaptación en mayores del Pincha, una mina grande, con experiencia, de esas que se adelantan a todo. Antes de que las delanteras reaccionen ella ya sabía lo que iba a pasar. Me llevé mucho de ella, traté de exprimirla lo más que pude. Enorme dentro y fuera de la cancha. Y actualmente en la U, mi referente a seguir es otra arquera, Juliana Larraz. Es de esas arqueras diferentes, de las que no te pueden faltar en el equipo. Líder, segura, buena compañera. Siempre está para darte una mano, tiene experiencia y un amor por el club y por lo que hace que realmente te inspira a dar lo mejor de vos. Ella confió más en mi que yo. Algún día me gustaría ser como ella.

– ¿Cómo fue tu paso por Estudiantes de La Plata? 

– Al Pincha llegué en el 2013. Todo era nuevo, hasta ese entonces no había tenido entrenamientos específicos de mi puesto. El encargado de los arqueros era Lali Cangiani, fue un antes y un después para mi. Me cambió mi forma de atajar, me llenó de herramientas para que pueda tener la mejor decisión en la cancha. Fue una motivación muy grande saber que tenia un entrenador que me seguía los pasos para poder mejorar día a día. Ese año entre en la quinta B donde tuve de entrenadores a Juan Pablo Salas y a Patricio Strassera. Ese mismo año me eligieron capitana. Al principio la adaptación a nivel deportivo fue difícil. Entré en un equipo que estaba en pleno crecimiento, donde todo era esfuerzo y los resultados nunca se daban. Ese año empatar era un alivio. Por suerte, me encontré con un grupo humano enorme, con jugadoras que sabían que para ser mejores había que entrenar y entrenar. Perdíamos por goleada el sábado, pero el lunes todas estaban firmes para entrenar. Siempre les decía que esto era un barco, y que nadie se bajaba, salíamos a flote juntas o nos hundíamos pero juntas. Ese año el crecimiento fue notorio. Juan Pablo hizo magia con ese grupo, a su manera, con sus formas, nos hizo crecer mucho. Ese mismo año, Diego Peréz y Mariano Espil, entrenadores de mayores, me llamaron para la intermedia y estuve en el repechaje de ese año para no descender. Al año siguiente, volví a jugar en la quinta B, donde volvieron a elegirme como capitana, y ya los resultados fueron mejores. También jugaba y entrenaba con mayores donde no nos fue bien ese año y volvimos a jugar repechaje para no descender, siempre fui parte del equipo pero nunca de titular en la primera. En el 2015, mi primer año de mayores, entró al club Roberto “el Chila” Sunesen y el Pata de PF. Si bien yo venia jugando en mayores, ese año mi objetivo era meterme en la primera ya que nunca había jugado, siempre me tocó verlo desde el banco. A mitad de año el Chila me dio la oportunidad de jugar en primera, y de ahí no me bajé. Fue un gran golpe anímico, desde que llegué al club soñé con estar ahí y el Chila fue quien me dio la oportunidad, uno de los dts que más me marcó.

– ¿Por qué decidiste cambiar de equipo?

– Varias cosas hicieron que cambie de camino, a veces las oportunidades que uno busca no se dan, y podes hacer dos cosas. O te estancas y te conformas, o salís a buscar lo que querés. En el Pincha no tuve la posibilidad de seguir creciendo, sabía que hasta la Primera B iba a llegar pero que en ese momento no había mas oportunidades para mi. Fue un momento difícil, ya no sentía mas motivación por crecer, solo jugaba por el equipo. Iba a dejar de jugar y en enero del 2016 me ofrecen irme a probar a Universitario A. Era una oportunidad que no podía desaprovechar, personalmente era un crecimiento enorme, subía dos categorías más.

Sentía que al Pincha le había dado todo lo que tenía y que no podía darle más. Así que tome la decisión de irme a probar a la U. Por suerte quedé y tuve un año increíble.

– ¿Te adaptaste enseguida en el esquema de la “U”? ¿Con qué equipo te encontraste?

– En la U me encontré con un club ordenado, con un grupo humano hermoso. El nivel de entrenamiento y en el que se jugaba era mucho mayor, me costó adaptarme mucho en la parte física. En el grupo todas tuvieron la mejor conmigo desde el primer día, así que no me costó por ese lado.

¿Qué balance podes hacer de tu primer año en Universitario de La Plata?

– Creo que fue un año muy bueno en lo personal y en lo grupal. En lo personal arranqué jugando en intermedia, tuve la posibilidad de jugar 3 partidos en primera de los cuales 2 fueron fundamentales. Grupalmente, fue un año hermoso, un grupo muy sano y muy bueno deportivamente. Llegamos a salir segundas en el torneo y meternos en los Play Off para ascender a la B de la asociación. Estuvimos a la altura, pero no se nos dio. Creo que ninguna de las que integramos el plantel podemos reprocharnos nada, no dejamos de buscarlo desde el primer día. El cuerpo técnico siempre se manejó bien y eso también sumó para que esto se lleve a cabo.

– Además de ser jugadora de primera en la “U”, sos entrenadora de la décima del Club Brandsen, ¿Cómo se dio esa oportunidad?

– Si, en el club Brandsen entreno a la décima y a la séptima desde hace ya un año. Germán Sánchez fue el que creó la escuelita de hockey en el club Brandsen. Empecé hace dos años ayudando a Cecilia Ahedo, amiga y ex compañera de dos equipos (Everton y Estudiantes), con la novena. Fue un año increíble, fueron mis primeros grupos. Feliz por la oportunidad que me dio Germán, y agradezco al club porque están siempre a disposición de nosotros y hacen que nuestro trabajo sea un poco mejor.

– ¿Cuáles son tus metas como entrenadora?

– Mis objetivos como entrenadora siempre van a ser que las nenas hagan este deporte con dedicación, responsabilidad, esfuerzo y con pasión. No todos tienen la posibilidad de realizar un deporte, siempre hago que entiendan todo lo que conlleva hacer esto. Es difícil a veces porque son chiquitas, pero es increíble con la responsabilidad y el compromiso con el que lo practican. Creo que no solo formamos jugadoras, formamos personas, y no hay nada más lindo que ver como mis nenas no faltan a entrenar y la dedicación que le meten.

– ¿Cuáles son tus objetivos personales para la próxima temporada en la “U”?

– Principalmente volver a quedar en el A. Estoy comprometida con el equipo. Tengo todavía el sabor amargo de no haber ascendido, todo era perfecto, todavía no entiendo como no se dio. Pero quedarse llorando no es la solución. Quiero ir de nuevo este año, quiero seguir buscándolo. En caso de quedar en el A de nuevo, el segundo objetivo sería asentarme en la primera. Y después ya se hablaría de objetivos grupales que claramente es ascender.

Fotos: Gentileza de Yazmín Capitanio.

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